lunes, 6 de mayo de 2013
ENCINAS: PRD, EN RIESGO DE SER UN SATÉLITE DE EPN
Por: Humberto Padgett - mayo 6 de 2013 - 0:05 Destacadas, México, TIEMPO REAL, Último minuto - 13 comentarios Febrero de 2000. Robles, Batres y Encinas. Destinos distintos.
Foto: Cuartoscuro Ciudad de México, 6 de mayo (SinEmbargo).– Las corrientes políticas (llamadas “tribus”) y las personalidades del Partido de la Revolución Democrática (PRD) han sido descritas como uno de esos matrimonios en los que, a la hora de la comida, cada uno hunde la mirada en su sopa para no ver la cara que tanto desprecia: la del otro. Ya hasta el odio va en retirada.
Los perredistas llegan así a su aniversario número 24.
Lejos, muy lejos, quedaron los años en que casi con candidez los hombres y las mujeres que huyeron de las peores prácticas priistas, que sobrevivieron al Estado depredador de la disidencia, que surgieron de la organización social o los formados en la discusión profunda y crítica de las universidades se reconocieron como iguales y decidieron caminar juntos y de la mano.
Las guerras tribales convirtieron al partido en un saco lleno de gatos rabiosos. De vez en vez, casi siempre alrededor de las nominaciones para la candidaturas o el relevo de la dirigencia nacional, el bolso se agita.
De vez en vez, casi siempre alrededor de una elección de una elección presidencial, el encierro se enfría y permite un grado razonable de colaboración. Quizá ya no.
Los idealistas sufren un acelerado proceso de extinción ante quienes entienden las grandes ventajas de alinearse con el poder o, desde su lógica, pactar a favor de México.
¿Faltan metros, centímetros para el abismo? Quizá ya nada. No lo dice cualquiera. Lo señala Alejandro Encinas, ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, aspirante a la dirigencia nacional del partido y hoy Senador de la República. “Al cumplir 24 años, el PRD llega en su peor momento, en el fin de un ciclo.
Lamentablemente no sólo se ha desdibujado su perfil político-ideológico, sino que carece de las características básicas de un partido con organicidad, vida institucional, liderazgos claramente reconocidos e iniciativa política”, confiesa.
“El PRD debe entrar en un proceso de reconstrucción de fondo o se convertirá no solamente en una fuerza marginal, sino en un ente que girará de nueva cuenta en torno a la órbita del Presidente de la República y no del electorado al que dice representar”, expone Encinas en entrevista con SinEmbargo.
–El PRD parece un matrimonio con muchos casorios y muchos divorcios– se le comenta. El político sorbe su café expreso cortado doble.
–Como todos los matrimonios. Hay tiempos de confrontación y otros de entendimiento.
En la política se debe tener claro que cuando la aspiración es la transformación es necesario hacerlo con gente con la que hemos tenido diferencias. –¿Todo por los niños? –Hay que cuidar al niño. –¿Aunque duerman dándose la espalda? –Aunque duermas en cuartos separados.
*** Actualmente, el PRD es surcado por 10 corrientes de pensamiento o tribus. Quizá haya otro tanto de grupos internos extinguidos o incorporados.
Encinas tiene la particularidad de no pertenecer a ninguno de estos grupos. Tampoco proviene del PRI ni participó en las negociaciones aliancistas con el PAN cuando este partido aún gobernaba el país.
Encinas profundiza el diagnóstico. El PRD dejó de ser una federación de distintas corrientes políticas a “una sociedad mercantil” en que todo está sujeto a la negociación entre “los socios” de acuerdo al número de acciones que tienen entendidas estas como el número de consejeros políticos, el número de dirigentes estatales y nacionales, el número de diputados, el número de regidores municipales.
El permanente regateo político impone la elusión de los temas centrales. El caso extremo ejemplificado por el legislador remite al pasado Consejo Nacional perredista en que se resolvió obviar de la agenda de debate el Pacto por México, la alianza coyuntural del partido con el gobierno federal, el PRI y el PAN, convenido contra el extrañamiento de buena parte de la militancia.
–¿La búsqueda de la Presidencia de México también ha ocasionado esta fragmentación? –Sin lugar a dudas. Primero, tiene que ver con el deterioro de nuestra vida institucional, donde las prácticas ilegales se convirtieron en rutina y nunca fueron sancionadas.
Hablo de la impunidad que permitió el fraude en la distintas elecciones internas, desde la contienda entre Amalia García contra Jesús Ortega hasta en la que yo contendí por la presidencia del partido (también contra Jesús Ortega, ganador oficial) en 2008, cuando existe el momento de inflexión en que el Estado decide quién dirige al PRD.
“La crisis se profundizó y los grupos interés se repartieron las posiciones y prerrogativas del partido; fue un acuerdo con Felipe Calderón en que intervino el priista Manlio Fabio Beltrones.
Es la primera vez, desde la reforma política de 1977, en que el Estado decide la dirección del principal partido de oposición de izquierda.
Ese compromiso lleva a pagos de favores que ahora estamos viviendo”. Julio de 2005. Un año antes de la elección que puso todo a prueba. Foto: Cuartoscuro *** La próxima transacción previsible para Alejandro Encinas en el partido son los amarres entre corrientes para la designación de candidatos en los comicios locales en 14 estados del próximo 7 de julio.
La fecha guarda interés para el PRD porque el listado incluye Oaxaca, Puebla y Sinaloa, estados en que el los perredistas se aliaron con panistas a pesar del abierto desacuerdo de Andrés Manuel López Obrador.
Encinas también fue crítico de esas coaliciones que, en los hechos, poco han reportado a favor de la agenda perredista en esos estados.
“El partido no sólo ha perdido su presencia territorial en los gobiernos municipales, sino que también los gobiernos del PRD han perdido la iniciativa y se han desdibujado.
Hoy no vemos ningún municipio ni entidad gobernada por el PRD un sello propio o una iniciativa que lo diferencia del gobierno federal.
Por el contrario: se reproducen los viejos vicios de supeditación al ejecutivo en aras de tener las participaciones federales y los recursos que discrecionalmente asigna el ejecutivo federal”.
Durante muchos años, apunta, el discurso ideológico del priismo que se decía descendiente de la Revolución Mexicana colocaba en la subversión toda órbita que no girara alrededor del Presidente.
“Es la misma lógica que hoy se reproduce.
El PRD y el PAN se han convertido en la fuente de legitimidad del gobierno de Peña Nieto. Y todo aquello, desde la lógica de la izquierda moderna que no acompañe un conjunto de acuerdos que un sector del partido plantee en torno del Ejecutivo federal, se toma como radical y contrario a los intereses de México y se llega a casos extremos en que la pérdida del perfil político e ideológico empieza a tener rasgos de descomposición.
“Está el caso de Graco Ramírez en Morelos, quien pide la represión a los maestros del movimiento disidente en Guerrero.
Que se le dé el mismo tratamiento que a Elba Esther Gordillo a los maestros, porque estos están infiltrados por la narcoguerrilla”, flexiona la voz hacia la sorpresa.
“Es lamentable que alguien que se dice de izquierda lo proponga y además muestre que no tiene la menor idea de cuáles son las causas de los fenómenos que originan este tipo de problemas”. –Con Ángel Aguirre, Gobernador de Guerrero, no parecen muy distintas las cosas. –Todos los gobiernos del PRD han perdido la iniciativa y no existe claridad.
Si se revisa lo que hemos hechos en Oaxaca, en Guerrero, la lamentable experiencia con Juan Sabines en Chiapas. Y en Puebla (con Rafael Moreno Valle) y Sinaloa (con Mario López Valdez) a donde fuimos en coaliciones que no se cristalizaron ya no digamos en un gobierno de coalición, sino tampoco en un conjunto de compromisos políticos que marcaran un distintivo a los gobiernos priistas.
–¿Y que la cercanía de Jesús Zambrano (presidente nacional del PRD) sea mayor con Peña Nieto que con quien fuera su candidato presidencial, López Obrador? –Hace tiempo que estaban alejados y hace mucho tiempo que Los Chuchos buscaban cercanía con el poder.
No es un asunto personal de Zambrano, que a veces me parece un rehén del chuchismo, porque sea como sea Zambrano ha tomado algunos matices que lo diferencian de Jesús Ortega o Guadalupe Acosta Naranjo (los dirigentes inmediatos anteriores), que son el caso más extremo.
“En el PRD tenemos un problema con nuestro núcleo dirigente. Quieren ser parte de esa clase política mexicana. Quieren hablar como ellos, vestirse como ellos, comer donde ellos, tener una imagen como ellos.
Esa obsesión por ser parecidos a la gente del poder los ha llevado a distanciarse de nuestro proyecto y de nuestra base social”.
*** La alineación con el gobierno federal a la que se refiere Encinas dañará, dice él, aún más la presencia de la izquierda a nivel nacional en un momento en que, luego de 30 años de organización y fusión, atraviesa el momento de mayor fragmentación de su presencia electoral.
La idea de Encinas tiene un destinatario, un hombre al que pocas ocasiones ha criticado en público: López Obrador.
“Es necesario reconocer que el surgimiento del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como partido, que está en todo su derecho y espero que sea exitoso, también colocará en una situación de mayor vulnerabilidad a la izquierda, porque colocará en riesgo el registro de otros partidos que antes fueron nuestros aliados, particularmente el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano que en algunos casos se irán a los brazos del PRI”. –Ya lo están haciendo– se le observa a Encinas. –Las alianzas en Baja California, en Zacatecas; los acercamientos de sus dirigencias estatales con sus gobernadores priistas en aras de mantener su registro, cosa que será muy difícil– continúa el Senador.
–En segundo lugar, la fragmentación del voto de la izquierda llevará a que el PRD y Morena disputen un electorado que no rebasará, siendo objetivos, el 20 por ciento de la votación nacional.
Independientemente del porcentaje que cada quien obtenga, lo cierto es que regresará a los niveles que teníamos en la izquierda a finales de los años 80 hasta que surgió el fenómenos del Frente Democrático Nacional con Cárdenas de candidato.
“Los fracasos que tuvimos (en las coaliciones con el PAN) en Zacatecas y Baja California dan cuenta de que el Distrito Federal marcó durante mucho tiempo la pauta de gobernar distinto, pero hoy también a perderse esa iniciativa”, lanza el dardo hacia Marcelo Ebrard.
–¿En qué momento se perdió? –Fue un proceso.
Se están cerrando círculos. En el caso del Distrito Federal se cerró el ciclo de una generación de dirigentes de izquierda que llegamos junto con Cuauhtémoc Cárdenas a gobernar en un proceso de innovación y que después de 15 años ha cumplido un ciclo generacional y no nos hemos preparado para un relevo generacional ni en la dirección del partido ni la conducción de los gobiernos.
–¿No crearon nuevos cuadros? –No se crearon nuevos cuadros. El éxito que tuvo la izquierda al momento de ganar el Distrito Federal fue, al mismo tiempo, la simiente de una crisis que llevó a una generación a dar el brinco sin pasar por un proceso de formación anteponiendo el acomodo y los intereses.
Otro signo de descomposición son los alineamientos en los grupos parlamentarios en que la oposición toma la iniciativa de llevar los intereses del PRI. –¿A qué momento histórico es comparable esta descomposición de la izquierda? –Encuentro prácticas similares.
Después de la reforma política, algunos sectores de la izquierda, particularmente el Partido Socialista de los Trabajadores (PST, del que descienden algunas figuras de Nueva Izquierda, la actual dirigencia del PRD), hacía el trabajo sucio del ejecutivo.
“En 1986, yo era Diputado y el coordinador de nuestro grupo, Arnoldo Martínez Verdugo (del Partido Socialista Unificado de México), se refería a ellos como los “socialistas del Presidente”.
Ese año, los diputados del PST justificaron el fraude electoral contra el PAN en Chihuahua al que llamaron “el fraude patriótico” por el que se impedía el arribo de la derecha al gobierno.
Paradójicamente, los diputados del PST en aquel entonces eran Jesús Ortega, Graco Ramírez y Miguel Alonso Raya, entre otros.
“Si queremos ver un referente está dado con el Pacto por México y esta lógica de la izquierda moderna que en ocasiones tiene un perfil de colaboración más que de construcción de un acuerdo.
Pero existe una diferencia: hoy somos un partido competitivo, de masas, con gobiernos, incluido el de la capital de la República”.
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