lunes, 20 de agosto de 2012

El QUERATOCONO ES UNA ENFERMEDAD PELIGROSA QUE AFECTA LOS OJOS


Xalapa, Ver., a 20 de agosto 2012    Comunicado No. 4611-12

El médico de la Coordinación de Prevención y Atención a la Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social, José Luis Barradas Velásquez, expuso que el queratocono es una condición no común, en la cual la córnea (la parte transparente en la cara anterior del ojo), está anormalmente adelgazada y protruye hacia adelante.
“Este padecimiento literalmente significa una córnea en forma de cono. Esta forma anómala puede causar una seria distorsión de la visión y es progresiva. La córnea se va adelgazando y deformando ocasionando un astigmatismo cada vez más elevado que no puede ser tratado mediante gafas”.

Al respecto Barradas Velásquez abundó en que la causa del queratocono es desconocida a pesar de las continuas investigaciones en este campo. Por otro lado el queratocono no se considera una enfermedad hereditaria, la probabilidad de queratocono en consanguinidad es de 1 a 10.

“El frotamiento vigoroso del ojo es una de las causas que se relaciona con el queratocono. Por lo tanto, los pacientes con esta enfermedad son avisados sobre el riesgo de frotarse los ojos”, subrayó.
Asimismo, comentó que los primeros síntomas del queratocono son la visión borrosa y la distorsión de las imágenes. Síntomas que aparecen normalmente al final de la primera década y a principios de la segunda. La enfermedad a menudo progresará lentamente durante 10 ó 20 años, tras los cuales se detendrá.
Por otro lado, aseveró que en los primeros estudios, la visión puede estar sólo ligeramente afectada, causando deslumbramiento, sensibilidad a la luz, irritación. Cada ojo puede estar afectado aunque el grado evolutivo puede ser diferente.

El diagnóstico dijo se establece por medio de un examen ocular, practicado por un médico oftalmólogo, aunque en casos muy avanzados es visible a simple vista la deformidad de la córnea.

Agregó que los casos poco severos son tratados con éxito con gafas o lentes de contacto especialmente diseñadas para esta afección. Cuando la visión no se restablece con gafas o lentes de contacto, hay que plantear la cirugía, normalmente un transplante de córnea.
“Se han probado otras técnicas quirúrgicas como la termoqueratoplastia o la adición de tejido corneal (epiqueratofaquia), modernamente el LASIK con láser excimer”, complementó.



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