martes, 5 de febrero de 2013

PEMEX: prueba de ácido para Peña Nieto



Como se sabe el temple del político se conoce en la adversidad y la prueba de ácido, mide la capacidad más inmediata que posee el gobernante para enfrentar las adversidades.

Ante los acontecimientos recientes, se puede afirmar que el presidente Enrique Peña Nieto enfrentó la primera prueba de ácido de su gobierno: la explosión en las oficinas corporativas de PEMEX.  Veamos los hechos:

Ø  A los pocos minutos de ocurrida la explosión, llegaron al lugar los funcionarios responsables de la seguridad nacional (Gobernación, Ejército, Armada, PGR).
Ø  Al llegar de una gira por Colima, el presidente Peña Nieto de inmediato se trasladó a PEMEX, a la vista de todos y avisando de lo que consideró su deber en las redes sociales: coordinar los trabajos de rescate.
Ø  Tras realizar un recorrido por la zona afectada y analizar la situación, el mandatario pidió no especular por lo ocurrido y dijo que las investigaciones se realizarán a fondo.
Ø  Los comentarios y las reacciones de los empleados de PEMEX fueron positivas. Sintieron certidumbre y solidaridad.

Por la velocidad y contundencia de la respuesta presidencial ante la desgracia, se puede decir que el presidente no dudó en estar con la gente que sufrió la tragedia. Como gobernador del Estado de México, en adversidades relativas a inundaciones, las reacciones de Peña Nieto fueron similares también.

Se puede afirmar que el presidente no necesariamente debe ser experto en rescates, empero, en el terreno afectado, Peña Nieto ordenó diez acciones inmediatas:

1. Proporcionar los primeros auxilios y decidir el traslado de los lesionados a las instalaciones médicas propias y a otros hospitales.
2. Seguimiento personal de la evolución de los heridos, así como apoyo a sus familiares.
3. La Dirección Jurídica realiza gestiones para agilizar los trámites legales y ministeriales para la entrega de los cuerpos a sus familiares.
4. Personal de las áreas de recursos humanos acompaña a los familiares para orientarlos y brindarles la ayuda necesaria.
5. Apoyo para cubrir todos los gastos funerarios.
6. Apoyo para orientar sobre los trámites y derechos post mortem.
7. Se cubrirán la totalidad de los gastos de hospitalización de aquellos lesionados que se encuentren en nosocomios privados.
8. Instalar módulos de atención a familiares en los hospitales centrales de Azcapotzalco y Picacho de PEMEX, para la recepción de solicitudes y atención de dudas.
9. Gestiones con las compañías aseguradoras para el pago inmediato de los seguros de vida a los beneficiarios.
10. Apoyo a los deudos en el caso del traslado de cuerpos a diferentes entidades federativas.

Por lo que se puede apreciar gran parte del éxito de Peña Nieto obedece, además del  carisma, a la empatía que tiene con la gente, y que gobierna  escuchando y atendiendo de cerca las demandas de la población, lo que no es poca cosa. Es lo suyo, dirían los clásicos.
Termino mi comentario con una estampa que retrata el carácter del mandatario: durante el recorrido que el presidente hizo entre la gente afligida y desesperada, una persona solicitaba insistentemente a un empleado gubernamental información sobre su familiar; ante la negativa e insensibilidad del empleado, Peña Nieto le dijo al bote pronto: ¡désela, que le cuesta!

María Eugenia Ramírez Aguilar
Analista


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