viernes, 28 de septiembre de 2012

ABUSADOS CON LOS ESTAFADORES



Sorprenden a la gente de buena fe con sus argumentos

Por Luis González Romero

Poza Rica. Ver.- Por las calles de la ciudad transitan diversas personas, hombre y mujeres que con sus argumentos despiertan la sensibilidad de las personas que se desprenden de dinero para ayudarlos a solventar la situación que supuestamente enfrentan, cuando la verdad es que se trata de verdaderos estafadores que exponen diversas tragedias para conmover a la gente y de esta manera hacerse de dinero.
En el caso de los hombres, es frecuentemente que digan que estuvieron en los Estados Unidos y que al llegar de regreso a tierras mexicanas, por ejemplo a Nuevo Laredo, Reynosa o Ciudad Juárez, son víctimas de los delincuentes, que en la misma central de autobuses los encierran en los baños y que ahí lo obligan a entregar su dinero y pertenencias de valor.
Argumentan que solo les dejan el boleto de autobús con destino a Poza Rica, pero que tienen que viajar a su estado, Oaxaca, Chiapas, por ejemplo y no tienen dinero para llegar; para pagar el pasaje ni para comer y con esos argumentos logran que gente de buena fe les proporcione ayuda-
De esa forma andan sorprendiendo a la gente, incluso enseñando una credencial de elector o alguno otro documento para que la gente les crea que en verdad han sido víctimas de los delincuentes al reingresar a México, luego de haber vivido el sueño americano.
Tal es el caso de quien dijo llamarse Crisóforo Cruz Avilés, que cuenta una larga historia de lo que le sucedido y la necesidad de llegar a Oaxaca para reunirse con su familia.
En el caso de las mujeres, la mayoría de ellas jóvenes, que se ubican en determinados lugares, algunas con uno o dos menores de edad, que supuestamente están enfermos o que no tienen para comer, y por eso piden ayuda a las personas que pasan cerca de ellas y que por lo regular se instalan cerca de los bancos, de los cajeros, para que les den dinero.
Se trata de personas muy entrenadas y que aplican su psicología para mover los corazones de la gente humana, sensible y que ante el dolor se desprenden de dinero para ayudarlos; en tanto que otros ya no se tragan el cuento y no les ayudan en nada: Pero al final de cuentas, seguramente pagarán justos por pecadores, porque hay quienes realmente si tienen una necesidad que los obliga a pedir ayuda, pero dadas las circunstancias, ya no se les auxilia.

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