MEXICO, D.F., a 19
de agosto del 2013
El pasado 12 de
agosto, el Senado de la
República recibió la
iniciativa de reforma constitucional en materia energética del
Presidente Enrique Peña Nieto, misma que fue turnada para su análisis y
dictamen a las Comisiones Unidas de Puntos
Constitucionales, Estudios Legislativos primera y Energía, de la cual un
servidor soy integrante.
En ese tenor,
aprovecho este espacio que gentilmente me conceden, para abordar algunos puntos
que considero medulares de esta reforma. El primero de ellos, es que Pemex y la CFE seguirán siendo propiedad
del Estado, es decir, Pemex y la
CFE no se privatizan ni se venden, aspecto que el Presidente
Peña Nieto ha puntualizado desde el momento en que dio a conocer su iniciativa
de reforma energética.
Es importante
destacar, que en materia de hidrocarburos, la iniciativa presentada por él,
retoma palabra por palabra el espíritu nacionalista
del Artículo 27 Constitucional del Presidente Lázaro Cárdenas del Río, a
fin de prohibir concesiones en la industria
petrolera y abrir la vía para los contratos con el sector privado.
Asimismo, para hacer más competitivo a Pemex, plantea corregir su régimen
fiscal, reestructurarlo en dos divisiones: Exploración y Producción y Transformación
Industrial, mejorar las condiciones de transparencia y rendición de cuentas y
fomentar las compras a proveedores nacionales de este sector.
En lo referente al
sector eléctrico, se permite la participación de particulares en la generación
de ésta, situación que hoy en día se da con algunas limitantes, garantizando el
Estado el acceso de quienes la generan a la red de transmisión y adquirir la
energía en bloque más barata de cada productor en beneficio de nosotros los
usuarios.
También, contempla fortalecer
operativa y organizacionalmente a la
CFE , darles mayores facultades a la Secretaría de Energía y
a la Comisión
Reguladora de Energía, e impulsar el desarrollo tecnológico y
adopción de fuentes de energía limpias, menos contaminantes y de bajo costo
como la solar, eólica, minihidráulica y el gas.
Con lo anterior, el
Gobierno Federal proyecta que baje el precio de la energía eléctrica y del gas,
que se produzca más fertilizante a mejor precio para obtener alimentos más
baratos. De aprobarse la reforma, se contempla la generación de medio millón de
empleos adicionales en este sexenio, que la economía nacional crezca un punto
porcentual más en el 2018 y contar con mayores recursos públicos para construir
más escuelas, hospitales, carreteras e introducción de agua potable en
beneficio de todos los mexicanos.
Extraer petróleo en
México y en el mundo resulta cada vez más difícil y más caro. El petróleo de
fácil acceso se está acabando y Pemex se ha visto obligada a explorar
yacimientos petroleros marítimos en aguas profundas, entre 500 y mil 500 metros , y
ultraprofundas, mayores a mil 500 metros ; sin embargo, mientras los Estados
Unidos de Norteamérica producen un millón de barriles diarios de petróleo en
aguas profundas, en México aún no se ha producido un solo barril.
Eso es explicable,
debido a que en el país vecino tan sólo en el 2012 se perforaron 137 pozos en
aguas profundas, contra seis pozos en México y éstos solo con fines
exploratorios.
De igual manera,
continuamos sin aprovechar adecuadamente la gran cantidad de petróleo y gas que
tenemos en las rocas de lutitas (contienen gas y petróleo que mediante procesos
se pueden extraer). Mientras los Estados Unidos autorizaron en el 2012 más de 9
mil pozos para producir petróleo y gas de lutitas o shale, en México sólo se
autorizaron tres permisos.
Si bien es cierto,
que está probado el potencial que México tiene en gas y petróleo tanto en aguas
profundas-ultraprofundas como en campos de lutitas y maduros (con menos presión
natural para que salga el petróleo), también lo es que constitucionalmente sólo
Pemex puede buscarlo y extraerlo, dificultándose cada año hacerlo tanto por
cuestiones financieras como tecnológicas. Por eso la importancia de permitir la
participación al capital privado en este sector, mediante empresas con probada
experiencia, con tecnología de vanguardia y recursos económicos suficientes
para la exploración, perforación y extracción en más pozos.
Para darnos una
idea de la situación actual del sector energético nacional, en el año 1997
México producía 3 millones de barriles de petróleo diarios con una inversión de
3 mil 100 millones de dólares, hoy en día producimos 2.5 millones de barriles
diarios pero invertimos 20 mil 500 millones de dólares. Estamos invirtiendo más
pero produciendo menos.
Esta situación
repercute a su vez en las gasolinas y el diesel, y traigo a colación lo que en
repetidas ocasiones expresé en mi campaña al Senado de la República , es
inconcebible que México a pesar de su riqueza energética no tenga la capacidad
instalada para producir y abastecer la demanda interna de combustibles y
tengamos que importarlos. Sin duda requerimos más y mejores refinerías para
dejar de importar el 49% de la gasolina que usamos, sin embargo,
constitucionalmente sólo Pemex la puede producir y está visto que no produce lo
suficiente. Lo mismo ocurre con el gas y los petroquímicos, importamos el 33% y
65%, respectivamente, de lo que consumimos en México debido a que lo producido
por Pemex es insuficiente.
Por eso, el
Presidente Peña Nieto ha expresado su determinación de modernizar Pemex y
fortalecer a esta Paraestatal para que, con la participación de empresas
privadas, se impulse la exploración, extracción de petróleo y gas, refinación y
petroquímica nacional como una medida para lograr combustibles suficientes y a
precios justos.
Por cuanto hace a
la energía eléctrica, el costo en México -a pesar del subsidio federal- es 25%
más cara que en los Estados Unidos, sin subsidio sería 70% según cálculos de
SENER, ello en detrimento de los ciudadanos en general, del sector industrial y
comercial; de ahí que la iniciativa presidencial contempla que al final
paguemos menos en los recibos de luz al diversificarse la producción de energía
eléctrica y producirla más barata, ya sea usando gas natural –es seis veces más
barato que otros combustibles- o con energía renovable y limpia aprovechando
sustentablemente nuestros recursos naturales en beneficio de los mexicanos.
Mi compromiso es
seguir colaborando en la modernización y transformación de un mejor México y
estoy convencido que con esta reforma, Veracruz y los estados del Golfo de
México, se verán beneficiados porque en sus aguas marítimas profundas hay
yacimientos de petróleo que se empezarían a explorar con mayor frecuencia
trayendo una importante derrama económica estatal, aunado a los abundantes
recursos naturales propicios para la generación sustentable de energía
eléctrica, a la vez que sus clúster de petroquímica
secundaria tendrían una mayor actividad en beneficio de los proveedores locales
y, por su cercanía con los yacimientos, la refinería “Lázaro Cárdenas”, al sur
de Veracruz, lograría un mayor dinamismo regional.
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